No te escondas.

–  ¡Veo, veo!

+ ¡Qué ves!

– ¡Una cosita…!

+ ¡Qué cosita es!

–  Eres tú, escondiéndote de la realidad, dejando pasar los problemas pensando que ya se solucionarán.

No te ocultes de ti mismo, no te esfumes del presente porque cuanto más te alejes más te costará regresar.

Érase una vez un cuento que quiso empezar. Le costaba abrir la dura tapa, desbridar los posibles acontecimientos que albergaría dentro de él,  con miedo a lo apasionante de la incertidumbre, miedo a no conocerse a sí mismo.

Pronto esas páginas empezaron a cobrar vida, a autonarrar aventuras inigualables, a arrancar alguna página de vez en cuando porque ese secreto nunca gustó, nunca le identificó, para quemarlo en la chimenea de lo erróneo, intentando conseguir un cuaderno mágicamente perfecto, sin pesadillas que dar a los niños, sin sobresaltos angustiosos de la falta de coherencia, sin perder la paciencia y con su propio toque de elegancia e inocencia.

Lo importante no era lo que decía, sino lo que transmitían esos hechos plasmados en papel. Parecían escritos con una ansiedad digna de alguien que piensa que se le escapan las horas, que no puede suspirar apenas al menos que eso signifique que lo que vendrá siempre será mejor. Porque es así, así funcionamos. La inteligencia viene medida por no tropezar más veces de las que te puedes recuperar. Hay que llegar a tiempo sobre cúanto tiempo. Porque el paso de tachones en el almanaque siempre es bello si se observa cuando el viento viene de popa. No es malo el tic tac del reloj. Da simplicidad a una vida que tarde o temprano acaba y por lo tanto hay que disfrutarla con cabeza. Y realmente es un misterio, un reto quién consigue llegar a ser feliz con las personas que quiere y no conformándose y soñando con lo que siempre quiso tener.

Pero todo es posible, decían esos párrafos. Y yo me lo creo. El libro del subconsciente. Tan tierno pero a la vez lleno de arena montañosa. Hay que pisar fuerte para coger impulso, para que esa persona llegue a cogerte la mano, para que nunca más te la suelte. El destino de lo improbable, la elección de la constancia y nunca dejar de valorar lo que nos rodea. Que continúe el melódico tic tac, yo no me voy a rendir.

05 (2)

Ayoze P.G.

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4 comentarios to “No te escondas.”

  1. Ojizarka Says:

    No puedo estar más de acuerdo con el inicio del texto. Hay demasiadas personas que se esconden de la realidad, que no saben afrontar las cosas, que las niegan y se ponen a otra cosa pensando que todo pasa. Hay que ser valiente en esta vida y luchar.
    Feliz año Ayo 🙂

  2. Ardi Says:

    La inteligencia viene medida por no tropezar más veces de las que te puedes recuperar. Me encanta. Cada día me sorprendes más.

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